Estas fotos muestran la celebración del Corpus Christi en Lagartera en 1980. Aunque solo documentan parcialmente la procesión, ofrecen una visión de cómo eran el Corpus y el pueblo en aquella época. Quienes vivían en Lagartera por entonces pueden sentir nostalgia al reconocer a muchas, si no a todas, las personas que aparecen en las fotos.
El Corpus Christi es una fiesta católica tradicional que se celebra el jueves, 60 días después de Pascua. El elemento central es una procesión en la que se lleva la Custodia por las calles. En Lagartera, la procesión se remonta a 1590. En algunas diócesis, aunque el Corpus sigue siendo, estrictamente hablando, el jueves, la procesión se ha trasladado al domingo, para que pueda participar más gente. Este es el caso de Lagartera. En 1980 la procesión aún se celebraba el jueves, mientras que hoy tiene lugar el domingo. Los detalles de la procesión del Corpus en diferentes partes de España reflejan las tradiciones locales. Lagartera cuenta con una rica tradición de bordado, como el deshilo que se muestra a continuación. No es de extrañar, pues, que las piezas más bellas y antiguas se exhiban con motivo del Corpus.

Lo más sorprendente es la tradición de montar altares, ante los que se detiene la procesión para que el sacerdote bendiga a la familia. Así, si das un paseo por el pueblo a primera hora de la mañana del Corpus, verás a lagarteranos dando los últimos retoques a sus altares. Los altares solo se sacan una vez al año. Las telas que se exhiben son frágiles y valiosas, por lo que se guardan a buen recaudo en arcas durante el resto del año. Se heredan, normalmente por parte de quien hereda la casa. A veces, diferentes miembros de la familia participan en la preparación del altar, utilizando piezas heredadas.
A continuación puedes ver a la familia y a los ayudantes preparando el altar de Julián García (apodado «El Largo») y Julia. Hay recortes de plantas aromáticas en el suelo, por lo que el aire huele bien cuando la gente pasa cerca del altar. Los transeúntes se detienen para admirar el efecto.

Sea católico o no, no se puede negar que los lagarteranos han creado algo bello que hace sentir bien a la gente, ya sean visitantes o residentes en Lagartera.
Ahora Chencha, una vecina de Lagartera con un interés especial por el papel que desempeñan los bordados y los labores en las tradiciones de Lagartera, nos explica los altares y la procesión:
Los altares siempre han tenido la misma estructura; la gran parte de las colgaduras tanto de red o de deshilo son antiguas pertenecen a las camas colgadas de las novias cuando se casaban. Los altares los ponían quien disponía de elementos para vestir el altar y la casa se encontrara dentro del recorrido de la procesión. La complejidad de las piezas para las bodas dependía de la situación económica de la familia de la novia. Las piezas muy intrincados representan un enorme número de horas dedicadas a crear belleza con una aguja. No todas las madres podían permitirse pasar todo el día bordando y labrando, ni pagar a mujeres muy expertas para que les ayudaran. (Bordar es rellenar un dibujo con hilo y aguja. Labrar es hacer topografías contando hilos y con hilo y aguja realizar geometrías, relieves…). Además, el Niño Jesus no se hacía en Lagartera, y algunas familias han gastado mucho en comprarlos.
Los altares han evolucionado a lo largo de los siglos a medida que se han ido incorporando nuevas piezas, aunque su composición básica se ha mantenido igual. En el centro del altar se coloca un Niño Jesús o una cruz. Los Niños varían en estilo, y proceden de otras partes de España, e incluso de otros países europeos.

Este es el altar de Pepita Alía, que presenta los elementos comunes con los que se viste un altar del Corpus. Del balcón cuelga una colcha. Debajo la delantera con los cuadros con escenas de la Pasión, a los laterales del altar está las cortinas de pataratas. (Las cortinas de pataratas están realizadas con tiras de tela de lino casero con imprimaciones a la cera de cenefas de flores intercaladas con tiras de red. Estas piezas son muy valoradas en Lagartera. También las hay de percal francés y red, pero son más valoradas las de lino y red.) Como alfombra el altar tiene una manta verde con picao colorao.
El sacerdote fue acompañado en la procesión por la Cofradía. Los hombres desde niños eran apuntados a la cofradía de la Santa Vera Cruz, para que en un futuro fuesen mayordomos o regidores (si económicamente podían llegaban a ser mayordomos o sino serían regidores con el mayordomo entrante). Los mayordomos llevaban la capa que llevaron el día de su boda, que no todos la tenían.

Arriba, se ve la procesión saliendo de la iglesia. Las mujeres también podían ser miembros de la cofradía, pero no pagaban cuota.
Según indican los registros históricos, la procesión siempre ha seguido el mismo recorrido desde 1590 hasta hoy.

Nos hemos unido a la procesión que sube la cuesta hacia la plaza y nos acercamos al altar de Pepita Alía.

Aquí se puede ver perfectamente el trasparente de red con unos unicornios. El Niño Jesús es una talla de madera policromada, vestido con el traje tradicional de Lagartera. El cojín a los pies del altar es para que el sacerdote se arrodille.

Subimos la cuesta y llegamos al altar de Julián García y Julia. Las colgaduras son las colchas de la Pasión de deshilo. Una de las colgaduras es de red. La delantera tiene los mismos cuadros de las colchas. cómo alfombra tiene una manta picada en verde y colorao y cojín de deshilo. El Niño Jesús de este altar es un Buen Pastor ataviado con una pellica (abrigo de piel de oveja).


Ahora estamos en la plaza de la Cruz.
El cura da su bendición en el altar de la tía Quisca, madre de Aurora y Filomena.

Este altar cuenta con la delantera de la Pasión, colgaduras de deshilo rematados con flecos de herradura y alfombra de rayas tejida.


La Cofradía en la Cruz. Los niños y niñas que están alrededor del palio donde va la Custodia van vestidos de Primera Comunión.

Ahora nos encontramos en la calle Pintor Sorolla. Este altar pertenece a la tía Petra y al tío Mariano. El altar tiene la estructura de una pequeña capilla que se adentra en la puerta de la casa. La componen, el trasparente una pieza de deshilo que permite a los dueños de la casa ver y recibir la llegada de la Custodia. A los lados se ponen unas cortinas; estas son de deshilo con varías cenefas antiguas. A los lados están las colchas de la Pasión formadas con cuadros de deshilo y unidos unos a otros con un entredos tejido con un telar manual de tabla, al igual que los flecos de remate. (El entredos es un tapacosturas para unir los cuadros que se realizan por separado y se unen así para formar la colcha.)
La mesa está vestida con un frontal de tisú. Cuenta con un paño sacramental, una colcha de percal, un paño de los frailes y tapador de tisú. (El paño de los frailes es un tejido de muselina de seda muy delicado. El tisú es una seda tejida con hilos de oro, plata o sedas de colores.) El Niño Jesús es de Olot, Cataluña. Debajo de la mesa hay una alfombra de rayas de telares antiguos.

En esta foto, la Cofradía contempla el altar de la tía Petra y el tío Mariano.
Más arriba, subiendo la cuesta, se encuentra el altar del colegio de las monjas.

A continuación está el altar de las monjas. Las colgaduras son también de deshilo. Recuerdo que aquí ponían el sagrario de la capilla en vez de talla del Niño Jesús. Las vecinas están de rodillas sobre las hierbas que se tiran por el suelo como alfombra natural.

La procesión ha llegado al altar de las monjas.
Los niños que van al final son los niños y niñas que hicieron la Primera Comunión ese año; esparcen pétalos de flores ante la custodia en cada altar.

A continuación se encuentra el altar de Félix Moreno y María.
Destaca por su preciosa delantera antigua con borde festoneado y flecos en forma de herradura en blanco y azul. El Niño Jesús es el de Praga. (El Niño de Praga es una imitación del verdadero Niño que hay en esa ciudad.)

La siguiente foto es del altar de Petra Igual. Sus vecinas esperaban con ella la bendición del Santísimo. A la izquierda está Juliana y su madre Leoncia, las de la puerta de la iglesia. Luego, tíá Leoncia (la que hacía las medias) y, al fondo detrás del trasparente de red, está Juana la del estanco. A este Niño Jesús le llamaban «el rubio».

El mismo altar sin las vecinas. La tela transparente es de red. A los lados están las cortinas de pataratas,
Estas piezas son muy antiguas (son tiras de tela de lino estampadas a la cera que se intercalan con tiras de red) .
La mesa está igualmente vestida ,todas llevan las mismas piezas. El Niño Jesús es una talla de madera policromada vestida con un traje de tisú.

En la última foto, Juana, la mujer de Amador, está enganchando la tela transparente en el cielo del altar. El altar está vestido en blanco, con una pequeña cruz encima, en señal de luto.
Cuando una familia está de luto, todo el altar se viste de forma más sobria, por ejemplo, en tonos blancos con colgaduras de tostones. Confites, la mesa está toda en vestida en blanco y tostado, con una sencilla cruz colocada sobre ella, o el Niño Jesús se le viste con una túnica blanca o simplemente con solo una cinta.
Gracias, Chencha, por compartir tus conocimientos.
El Corpus es una fiesta católica. La versión lagarterana del Corpus combina esto con una celebración de la identidad del pueblo y sus tradiciones, así como con un esfuerzo colectivo de creación artística que es común a muchas religiones, no solo al cristianismo.
Todo el barrio colabora en la preparación de algunos de los altares, no solo las familias. Los vecinos aportan hierbas aromáticas y suben a las escaleras para colocar los elementos. Este esfuerzo colectivo une a la gente.
El recorrido de la procesión abarca solo una pequeña parte del pueblo. El recorrido se estableció en 1590, y el pueblo se ha expandido desde entonces. Aun así, los habitantes de los barrios que crecieron después del siglo 16, contribuyen decorando su parte de Lagartera, lo que enriquece la experiencia de Corpus en su conjunto.
En 1980 no participaban lagarteranos con el traje tradicional en la procesión, y aun había muchas mujeres mayores que se vestían de forma habitual el traje ‘garterano’. Actualmente algunos mujeres y hombres se visten el traje para participar en la procesión. En 1980 también era una celebración más íntima, que se celebraba un jueves, y la mayoría de los asistentes eran lagarteranos. El Corpus de hoy, celebrado un domingo para que pueda asistir más gente, ha abierto sus puertas a los forasteros. Hay tanto continuidad como adaptación a los nuevos tiempos.
Texto: Hortensia García Moreno (descripción de los altares y la procesión) y Alison Lever (introducción y final)
Fotos: Alison Lever
Lagartera, Toledo, marzo de 2026